Ricardo Quintero: cuatro décadas de compromiso con el Club San Martín

Referente histórico del Club San Martín, Ricardo Quintero repasó en el programa Impacto Positivo, conducido por Daniel Villarruel, su trayectoria personal y más de 40 años dedicados al fútbol barrial. Entre recuerdos, campeonatos y desafíos dirigenciales, destacó el valor de la familia, la pertenencia y el compromiso para sostener una institución que ya suma doce títulos y proyecta nuevas categorías.

En diálogo con el programa Impacto Positivo, conducido por Daniel Villarruel, el dirigente Ricardo Quintero repasó su trayectoria personal y una vida marcada por el fútbol, el trabajo y el compromiso con el barrio.

Nació, creció y formó su familia en Caleta Olivia. A los 60 años, es uno de los referentes históricos del Club San Martín, institución que ayudó a fundar en 1984 y que hoy continúa defendiendo tanto dentro como fuera de la cancha.

El club se formalizó el 20 de junio de aquel año, cuando un grupo de jóvenes del barrio decidió organizarse para competir en la Liga de los Barrios. Quintero tenía 18 años y ya era parte de ese proyecto que, con el tiempo, se convertiría en un espacio de pertenencia para varias generaciones.

“Somos un grupo de amigos”, suele decir. Pero enseguida corrige: “Ya no es un grupo de amigos, es una familia”.

La vida detrás del dirigente

Hijo de un trabajador llegado desde Catamarca y de una madre oriunda de Río Negro, Ricardo creció en el barrio San Martín. Cursó sus estudios primarios en escuelas de la ciudad y egresó en 1986 como técnico electromecánico de la Escuela Industrial. Aunque tuvo la posibilidad de ingresar al sector petrolero, eligió continuar el legado familiar en la carpintería metálica.

Desde 1987 trabaja junto a su padre, hoy de 88 años, quien todavía abre y cierra el taller a diario. “Un pilar importante son mis viejos y tengo la posibilidad de contar con ellos”, afirmó durante la entrevista. Ese mismo espíritu de responsabilidad es el que trasladó al club.

Hoy, además, comienza a mirar hacia otra etapa de su vida: “Me dediqué al club y ahora estoy pensando en acompañar al nieto”, señaló, dejando en claro que la familia ocupa un lugar central en su presente.

Doce campeonatos y un mismo objetivo

En lo deportivo, San Martín acumula doce campeonatos en distintas categorías. Actualmente participa con cinco divisiones: Máximaster, Master, Senior, Principal y una nueva categoría +60 en formación.

“Estamos trabajando en armar la categoría 60. Ya hay gente que nos dio el ok y en dos semanas va a salir la convocatoria”, anticipó.

Entre los jugadores que marcaron continuidad en la institución mencionó a Raúl Bordón, Facundo Oviedo y Juan Carlos Carrera, quienes comenzaron en la principal y aún siguen defendiendo los colores del club.

Las pasiones, reconoce, se viven intensamente dentro del campo de juego. Sin embargo, remarca que el respeto es una bandera: “Las pasiones se hacen notar en la cancha, pero cuando termina el partido, queda en la cancha”.

La responsabilidad de sostener un club

Además de jugador, Quintero está involucrado en la conducción de todas las categorías. Y no minimiza lo que eso implica. “Estar en la parte dirigencial te lleva a tener reuniones, a pensar en la cuota, en cómo vamos a hacer para pagar. Le vas buscando la vuelta para que todos puedan cumplir”.

La organización demanda indumentaria, inscripciones, arbitrajes y confirmación de jugadores cada fin de semana. “Llega el viernes y estás pensando con qué jugador contás, cuál vas a poder contar, el partido que tenés que afrontar. Terminás de completar eso y ya pensás en que sea un buen día y que no suceda nada raro”, explicó.

También está la preocupación por lo imprevisto: “Tenés que pensar qué va a pasar si le llega a pasar algo a alguien. Hay muchas responsabilidades. A veces uno piensa ‘no voy y me voy a mi casa’, pero los que se quedan están con todo lo que va a pasar y es muy complejo”.

A pesar de las exigencias, su decisión es clara: “Voy a seguir hasta que el cuerpo dé”. En 1998 sufrió una fractura de tibia que pudo haberlo alejado definitivamente del fútbol. Sin embargo, tras la recuperación, volvió a jugar y nunca más dejó la actividad.

“Hago deporte y tengo más salud. Con el fútbol aprendí eso”, resumió.

Para Quintero, el desafío no es sólo ganar campeonatos, sino preservar la esencia: “El club San Martín es una gran familia. No queremos que esto se pierda, queremos que siga adelante más allá de lo que suceda. Que perdure y que el deporte que hoy practicamos sea sano”.

Una definición que sintetiza más de cuatro décadas de pertenencia, esfuerzo y pasión por los colores del barrio.