Millones para Sarmiento: Grandes anuncios, pero todavía muchas preguntas sin respuesta

El gobernador Ignacio “Nacho” Torres llegó a Sarmiento en el marco de los 129 años, con un anuncio que promete marcar un antes y un después para la ciudad: Más de 12.000 millones de pesos en obras para energía, agua potable, viviendas, salud e infraestructura deportiva.

Sobre el papel, el plan galina, resulta ambicioso. La construcción de una nueva Estación Transformadora, la renovación de la red de agua potable, nuevas viviendas, inversiones para el Hospital Rural y un nuevo gimnasio municipal son obras que Sarmiento necesita desde hace años.

Sin embargo, una vez terminado el acto, quedaron más preguntas que respuestas.

El intendente Sebastián Balochi acompañó los anuncios, agradeció el respaldo del Gobierno provincial y destacó el trabajo conjunto. Pero no brindó precisiones sobre aspectos fundamentales para la comunidad.

¿Cuándo comenzará cada obra? ¿Qué plazos de ejecución existen? ¿Qué proyectos ya cuentan con licitación? ¿Cuáles dependen de futuros procesos administrativos? ¿Qué mecanismos de control tendrá la comunidad para conocer el avance de cada inversión?

Tampoco hubo explicaciones sobre el rol que tendrá el Concejo Deliberante en el seguimiento de un paquete de inversiones de semejante magnitud. Los vecinos merecen conocer de qué manera se controlará el cumplimiento de cada compromiso asumido.

La transparencia no debe empezar cuando se inaugura una obra, sino desde el momento en que se la anuncia.

Sarmiento necesita infraestructura. Nadie discute esa necesidad. Lo que también necesita es información clara, planificación pública y rendición de cuentas.

Los anuncios generan expectativas. Las obras generan desarrollo.

A partir de ahora, el verdadero desafío será transformar las promesas en máquinas trabajando, plazos cumplidos y resultados visibles para los vecinos.

Porque la historia demuestra que una conferencia de prensa puede durar unos minutos, pero una obra pública se mide por su ejecución, su calidad y el beneficio real que deja en la comunidad.

Desde ahora, el debate ya no pasa por la cantidad de millones anunciados, sino por la capacidad de convertir esos anuncios en hechos concretos.

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