El síndrome del heredero: Balochi, Venter y una sucesión atravesada por el fuego amigo

Emanuel Venter quiere ser intendente en 2027, pero Sebastián Ángel Balochi mantiene abiertas sus propias posibilidades. Nathalia Rúa y Ana Reyes también buscan participar de la discusión por el Ejecutivo.

SARMIENTO

La elección de 2027 todavía está lejos, pero la política local ya empezó a moverse. Emanuel Venter Jenks dejó en claro que quiere ser intendente de Sarmiento y, por su lugar como viceintendente, aparece naturalmente como uno de los nombres de continuidad del actual oficialismo. Sin embargo, esa condición también puede convertirse en su principal dificultad, porque Sebastián Ángel Balochi todavía no parece dispuesto a abandonar el centro del tablero. El intendente mira hacia la provincia y sostiene aspiraciones de mayor proyección política, pero al mismo tiempo ha dejado trascender ante propios y extraños que, si esa alternativa no prospera, podría volver a competir por la Intendencia. Su argumento es que la Carta Orgánica Municipal podría habilitarlo a una nueva candidatura al considerar que, desde la vigencia del nuevo régimen institucional, transita un solo mandato computable.

Ese escenario deja a Venter frente a una situación incómoda. Una cosa es prepararse para suceder a un dirigente que ya decidió correrse y otra muy distinta es hacerlo mientras ese mismo dirigente mantiene abierta la posibilidad de volver a ocupar el lugar. Ahí aparece el verdadero “síndrome del heredero”. Venter tiene candidatura, pero todavía debe demostrar si tiene una estrategia política suficientemente autónoma para crecer al lado de su propio fuego amigo. Balochi conserva experiencia, estructura, vínculos y centralidad, y no necesita confrontar públicamente para condicionar una sucesión: alcanza con mantener abiertas sus opciones y seguir ocupando el centro político del espacio.

A ese escenario se suma IDEALYSAR, un partido municipal que agrega otra incógnita de cara a 2027. Todavía no está claro quién terminará utilizando esa herramienta ni si se convertirá en una construcción vinculada a Venter, a Balochi o a una alianza más amplia. Su existencia no es menor, porque un sello municipal permite competir con autonomía en Sarmiento y, al mismo tiempo, negociar acuerdos provinciales. Por eso también aparece inevitablemente la figura del gobernador Ignacio Torres. Balochi mantiene desde hace tiempo una relación política e institucional fluida con el mandatario provincial y Venter deberá definir cómo se posiciona frente a ese mismo tablero. Si ambos buscan acercarse al armado de Torres, la diferencia estará en quién llega con mayor volumen político y capacidad de negociación.

La disputa, de todos modos, no se limita a Balochi y Venter. Nathalia Rúa y Ana Reyes también plantearon que las mujeres deben participar de la discusión por la futura conducción del Ejecutivo municipal. Rúa ya sabe lo que significa competir por la Intendencia y cuenta con antecedentes electorales propios, mientras Reyes viene construyendo protagonismo desde el Concejo Deliberante. Esa participación amplía una sucesión que hasta hace poco parecía pensada solamente dentro de la estructura del Ejecutivo.

Falta tiempo para 2027, pero las piezas ya se están moviendo. Venter quiere ser intendente, Balochi mantiene abiertas la provincia y Sarmiento, Rúa y Reyes quieren entrar en la disputa.

IDEALYSAR aparece como una herramienta todavía sin dueño político definido y el tablero provincial de Torres empieza a pesar en todas las conversaciones. La pregunta, entonces, ya no es solamente quién será el heredero de Balochi. La verdadera incógnita es si habrá realmente una sucesión o si el actual intendente terminará intentando ocupar nuevamente el mismo lugar.

Porque Venter puede tener una candidatura, pero Balochi todavía conserva poder. Y en política, casi siempre, el fuego amigo es más difícil de esquivar que el adversario que viene de frente.

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