Llegó a la Argentina la variante BA.3.2 de COVID-19: qué se sabe sobre su riesgo y evolución

El Ministerio de Salud de la Nación confirmó la detección de los primeros tres casos en la provincia de Buenos Aires de la variante BA.3.2 de COVID-19 (apodada Cicada). El hallazgo se produjo a través de la vigilancia genómica realizada por el Instituto ANLIS Malbrán sobre muestras tomadas entre abril y julio de 2026.

A pesar de la novedad epidemiológica, las autoridades sanitarias y los especialistas llamaron a la calma: el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) clasificó a BA.3.2 como una Variante Bajo Monitoreo (VUM), categoría alineada con la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no implica una amenaza inminente ni un riesgo sanitario incrementado para la población.

Evolución clínica y situación internacional Los datos analizados tanto en Argentina como a nivel global reflejan que este linaje no ha demostrado provocar cuadros de mayor gravedad en comparación con otras variantes recientes.

  • Evolución en los pacientes locales: Los tres infectados bonaerenses evolucionaron favorablemente. Aunque uno de ellos requirió internación, el reporte oficial detalló que se debió a comorbilidades previas y no a la agresividad de la cepa.
  • Trayectoria global: BA.3.2 se identificó originalmente en Sudáfrica a fines de 2024 y ya registró presencia en más de 20 países. Tras un pico de circulación a inicios de 2026, la proporción global de esta variante mostró una tendencia en descenso entre junio y julio de este año.
  • Otras amenazas respiratorias: Infectólogos destacaron que, actualmente, el foco de preocupación en las internaciones radica en virus como la gripe influenza H3N2 debido a los esquemas incompletos de vacunación.

Por qué los expertos mantienen la vigilancia Aunque la severidad del cuadro clínico no se vio alterada, la comunidad científica sigue de cerca este linaje por sus características biológicas. Al descender de Ómicron BA.3, la cepa presenta mutaciones en la proteína espiga que podrían favorecer cierto escape inmunitario frente a anticuerpos de infecciones previas o vacunas.

Por este motivo, las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de sostener los controles en laboratorios y clínicas para monitorear cualquier cambio en la transmisibilidad, así como mantener al día los esquemas de vacunación en personas con factores de riesgo o afecciones respiratorias previas.