La cumbre de la incertidumbre: entre las promesas de la política, las facturas impagables y el “no prometemos nada” de COOPSAR

Comerciantes acudieron a la cooperativa para exigir un freno al tarifazo que amenaza con el cierre masivo de locales. Entre la diplomacia del intendente Balochi y las excusas de la dirigencia cooperativa, el comercio sarmientino solo se llevó promesas de estudio a 10 días y la promesa de no cortar la luz… por ahora.

LO QUE DEJA EL ENCUENTRO

  • Comercio ahogado: Los comerciantes denunciaron que ítems como la capitalización y el fondo de optimización encarecen las boletas en casi un 50% extra.
  • Balochi pasa la pelota: El intendente habló de “sostener puestos de trabajo” y mandó a sus contadores a revisar tasas municipales, mientras pide “articulación”.
  • Ñancucheo frena expectativas: El presidente de COOPSAR admitió la crisis pero aclaró que no serán “irresponsables en bajar tarifas”, escudándose en que la prioridad es pagarle a CAMMESA.
  • Única certeza: Prometieron no aplicar cortes tajantes por mora a quienes deban una o dos facturas mientras estudian “herramientas de ingeniería”.

SARMIENTO.— En un contexto de retracción económica y caída del consumo que pega de lleno en la Patagonia, la reunión entre el Ejecutivo municipal, la Cámara de Comercio y las autoridades de la Cooperativa de Servicios Públicos de Sarmiento (COOPSAR) dejó al descubierto el estado de indefensión en el que se encuentran los comerciantes locales. Hubo discursos bien intencionados, promesas de “mesas de diálogo” y pedidos de paciencia, pero ninguna solución concreta para aliviar la asfixia tarifaria hoy.

La diplomacia municipal: reuniones y números en estudio

El intendente Sebastián Balochi abrió el abanico de declaraciones mostrando preocupación por la posible pérdida de puestos de trabajo. “Nuestra ocupación es tratar de aliviar esta situación apremiante. Los contadores de la Municipalidad están viendo qué podemos hacer con la carga tributaria municipal”, aseguró el mandatario, buscando mostrar empatía hacia el sector comercial.

Sin embargo, el discurso municipal volvió a recaer en los lugares comunes de la gestión: trasladar el reclamo a la cooperativa y apelar a la “articulación comunitaria”, mientras los negocios sarmientinos enfrentan vencimientos inmediatos.

El reclamo mercantil: un 50% de la boleta son ítems agregados

El comerciante Adrián Orquera, en representación de los autoconvocados y de la Cámara de Comercio, fue al hueso del problema que hoy destruye la rentabilidad de las PyMEs locales: el costo real de la energía frente a los agregados de la boleta.

“La factura está compuesta por el costo de energía, pero además tiene el fondo de optimización y la capitalización. Eso incrementa el costo en casi un 50% más”, denunció Orquera.

A esto se le suma la distorsión en la tarifa del servicio de internet, donde la cooperativa cobra costos de abono comercial abismalmente superiores a los residenciales por un consumo idéntico. Pese al panorama desolador, la respuesta de la dirigencia fue pedir un plazo de “entre 7 y 10 días” para recién evaluar si se puede hacer algún retoque tarifario.

COOPSAR se ataja: “No seremos irresponsables en prometer rebajas”

Por su parte, el presidente de la cooperativa, Ariel Ñancucheo, apeló a un tono defensivo. Si bien reconoció el impacto de la crisis provincial y la caída de la actividad petrolera en la región, dejó en claro que la prioridad institucional de COOPSAR es ordenar su propia economía interna antes que otorgar subsidios o bajas de tarifas.

“Tratamos de no ser irresponsables en prometer rebajas o acciones inmediatas. La cooperativa viene de encaminar una profunda crisis de los últimos 10 años; hoy estamos pagando la factura plena de CAMMESA”, justificó Ñancucheo, anteponiendo la salud financiera de la entidad al ahogo del vecino y del comerciante.

La única flexibilización que deslizó el titular del Consejo de Administración para el corto plazo fue un compromiso paliativo: evitar los cortes drásticos de suministro a aquellos comerciantes que registren uno o dos meses de morosidad, evaluando caso por caso.

Un reloj de arena que no frena

Mientras los equipos técnicos de la cooperativa —integrados según Ñancucheo por “abogados, ingenieros y contadores”— analizan si existe algún margen en la “ingeniería de costos” para los próximos tres o cuatro meses, el comercio de Sarmiento no tiene margen de espera. Con ventas por el piso y boletas que duplicaron su valor por cargas ajenas al consumo de kilovatios, la reunión de esta semana dejó más gusto a tregua política que a una verdadera solución para el bolsillo sarmientino.

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