El mercado laboral atraviesa un escenario de creciente presión: según los datos informados por el INDEC, la tasa de desocupación se ubicó en el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026. De esta manera, el indicador registró un incremento de 0,1 puntos porcentuales en comparación con el trimestre previo y trepó 0,3 puntos frente al mismo período del año pasado, marcando el nivel más elevado desde 2021.
Más presión en la búsqueda y mayor informalidad
El informe oficial detalló que el aumento en la desocupación vino de la mano de una mayor participación de la población en el mercado de trabajo. La tasa de actividad escaló al 48,9%, lo que representa una suba interanual de 0,8 puntos porcentuales. Sin embargo, la creación de empleo genuino no logró absorber por completo esta mayor oferta laboral, impulsando el desempleo.
En paralelo, las cifras oficiales reflejaron un marcado deterioro en la calidad del empleo:
- Aumento de la informalidad: La precariedad laboral creció de manera sostenida, afectando con mayor fuerza a los aglomerados urbanos y golpeando de forma directa a sectores vulnerables y al cuentapropismo.
- Impacto en el interior: En los aglomerados urbanos del interior del país, la tasa de desocupación trepó al 7,6% (con una suba interanual de 1,3 puntos), mientras que la subocupación demandante —aquellos trabajadores que necesitan y buscan sumar horas— alcanzó el 9,1%.
Un contexto económico adverso
El repunte en la tasa de desocupación se da en un marco de contracción de la actividad económica general, donde el consumo privado y la inversión mostraron retrocesos intertrimestrales. Analistas económicos advierten que el fenómeno responde tanto a la retracción de la demanda en ramas clave como el comercio y la industria como a la necesidad imperiosa de los hogares de salir a buscar ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo, configurando un panorama complejo para el bolsillo de los trabajadores.









