El Tribunal de Cuentas le puso precio al desorden: $193.343,50. Eso deberá pagar el intendente de Sarmiento, Sebastián Balochi, por no presentar cuatro rendiciones mensuales y la Cuenta de Inversión del Presupuesto 2025. La sanción no cayó de un día para otro. El 10 de abril el Tribunal ya lo había intimado con la Resolución 47/26. Le dio 15 días. No alcanzó. Vencido el plazo, el expediente pasó a los contadores fiscales y terminó en multa. La Resolución 111/26 se firmó entre el 17 y 26 de junio, pero recién se publicó en el Boletín Oficial el 23 de julio. Acá hay dos problemas que se superponen. El primero es técnico y grave. No se trata de un papel olvidado. Son las rendiciones de septiembre a diciembre y el cierre del ejercicio completo. Sin esos números no hay control de a dónde fue la plata de los Sarmientinos en el último cuatrimestre del año. El Tribunal lo dice claro: la multa no borra la obligación. Balochi sigue debiendo la documentación. Y si no paga, se la descuentan del sueldo. El segundo es político y de timing. La multa se conoció días antes de que Balochi cambiara a la tesorera municipal. Ayer asumió Paula Noelia Pasluosta. Oficialmente no dieron motivos. Nadie vinculó el cambio con el fallo del Tribunal, pero es difícil no leerlo en espejo. Cuando un área clave como Hacienda queda expuesta por incumplimientos, el recambio aparece como respuesta tardía, no como prevención. El monto, $193.343,50, equivale al 50% del valor módulo del Tribunal. Es el mismo para todos los intendentes y jefes comunales sancionados. No es una cifra que funda a un municipio, pero sí es un cachetazo institucional. Marca que hubo intimación, que hubo plazo, que hubo aviso, y que aun así no se cumplió. Sarmiento no es el único municipio pataleando. Cholila, Epuyén y Los Altares también quedaron en la lista. Pero en el caso local la responsabilidad cae directo sobre el Ejecutivo. La Resolución 47/26 ya nombraba a las dos secretarias de Hacienda que pasaron por el cargo en ese período: Belén Sabina Almada y Celina Amelia López. Ahora la multa va al intendente.Lo que queda es la pregunta incómoda: ¿por qué un municipio tuvo que llegar a la multa para mover papeles básicos de 2025? Las rendiciones no son capricho del Tribunal. Son la herramienta mínima para saber en qué se gastó y si se gastó bien. Demorarlas cuatro meses y no presentar el cierre anual habla de una administración que funciona a los tirones, no con planificación. Balochi fue intimado, fue multado, y fue intimado de nuevo. El círculo se cierra, pero la documentación sigue sin aparecer. Mientras tanto, el vecino de Sarmiento solo sabe que hubo sanción, que hubo cambio de tesorera, y que todavía no hay rendición.
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