Balochi habló de unidad, pero la participación institucional sigue siendo una deuda pendiente

Durante el acto por el Día de la Independencia, el intendente Sebastián Balochi convocó a la unidad, al diálogo y al trabajo conjunto. El mensaje fue claro y apeló a la necesidad de construir consensos para afrontar los desafíos de Sarmiento.

Sin embargo, cuando se analiza el funcionamiento institucional del Municipio, surge una contradicción que merece ser señalada.

La unidad no se expresa únicamente en los discursos. También se construye respetando el rol de las instituciones y promoviendo la participación de los representantes elegidos por la comunidad.

En los últimos meses, distintas decisiones y anuncios de relevancia pública fueron comunicados sin que previamente existiera un debate amplio en el Concejo Deliberante, el ámbito que la Carta Orgánica establece para el tratamiento de los asuntos que impactan en la vida de los vecinos.

El Poder Ejecutivo tiene la facultad de administrar el Municipio, pero el Concejo Deliberante no fue creado para limitarse a convalidar decisiones ya tomadas. Su función es debatir, controlar, proponer modificaciones y representar las distintas miradas que surgieron de las urnas.

Cuando los proyectos se anuncian antes de ser discutidos o cuando las definiciones más importantes llegan al conocimiento público sin un tratamiento legislativo previo, el mensaje que recibe la comunidad es que el debate institucional pierde valor.

La participación del Concejo no debería interpretarse como un obstáculo para la gestión. Por el contrario, fortalece las decisiones, aporta transparencia y brinda legitimidad a las políticas públicas. Escuchar las distintas posiciones políticas no debilita a un gobierno; lo fortalece.

Si el llamado a la unidad realizado durante el 9 de Julio pretende trascender el plano simbólico, ese espíritu debería reflejarse también en la relación cotidiana entre el Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante.

La democracia municipal funciona mejor cuando cada institución ejerce plenamente las competencias que le asigna la Carta Orgánica. Los vecinos no esperan únicamente anuncios; esperan procesos transparentes, debates abiertos y decisiones construidas con participación institucional.

La unidad comienza por respetar las instituciones. Y en una democracia local, el Concejo Deliberante debe ocupar el lugar que le corresponde en cada decisión relevante para el futuro de Sarmiento.

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