La situación en los campos de la región atraviesa momentos críticos debido a la combinación de una prolongada sequía y la fuerte presión de depredadores como el zorro y el puma, lo que está provocando un alarmante despoblamiento de ganado ovino y el abandono de establecimientos productivos.
Un ataque devastador y altos costos de producción
- Pérdidas extremas: Un productor de la localidad de Gastre denunció que un solo puma mató a 244 capones en el transcurso de una semana, en un cuadro que ya había sido marcado con vistas a la esquila. Ante este panorama, el intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri, advirtió que “con el campo lleno de zorros y pumas es imposible” sostener la actividad.
- Inviabilidad económica: Repoblar los campos resulta sumamente costoso, ya que un vientre ovino cotiza a 250.000 pesos. Al año siguiente, este animal produce un único cordero y una cantidad de lana (unos cuatro kilos) cuyo valor internacional se mantiene estancado, pagándose actualmente entre 5 y 6 dólares, casi lo mismo que cuatro años atrás. Esta ecuación económica negativa empuja a muchos productores a cerrar las tranqueras y dejar sus campos.
Reclamos por políticas públicas y crisis general
Ante esta compleja realidad, Limarieri remarcó la urgente necesidad de implementar políticas públicas que acompañen y sostengan a todos los sectores de la producción en la región.
La crisis rural se suma a un escenario general de retracción económica que afecta a las localidades, donde la falta de incentivos productivos y el impacto de los costos operativos agravan el panorama de las economías regionales.









